Grupos de recolectores del bosque “dan la pelea” a la pandemia

Corporativo
Publicado el 27-10-2020

Comités reciben el apoyo de empresa Arauco con capacitaciones sobre la elaboración de productos a partir de la recolección, como ofertarlos en las redes sociales, y hasta talleres online de cocina para salir adelante

La recolección de productos del bosque es una actividad ancestral y que grupos de vecinos de zonas rurales realizan con pasión y sacrificio en distintas regiones del país. Es el caso del grupo Despertar Yerba Luna, del sector Sepultura, en la comuna de San Javier. Sus integrantes -únicamente mujeres- dan la pelea en tiempos de pandemia del coronavirus para continuar adelante con esta esforzada tarea de recolección que les permite aumentar los ingresos del presupuesto familiar, y contando para ello con el apoyo de la empresa Arauco.

“La pandemia nos ha afectado mucho en cuanto a las ferias y emporios. No hemos podido participar”, señaló Nelva Alegría González, secretaria del comité Despertar Yerba Luna, indicando que antes de esta crisis sanitaria, llegaban con sus productos hasta Santiago, además de Talca, San Javier y Constitución.

La variedad de hierbas y otros productos que se dan en la zona entre suelo agrícola, árboles nativos y pinos, es amplia: ruda, paico, menta, melisa, san juan, diente de león, rosa mosqueta y hasta hongos comestibles.

Pese a la contingencia por el COVID 19, de todos modos, han mantenido el espíritu en alto, colectando y deshidratando sus productos, aprovechando para ello el horno secador y sala de proceso con que cuentan gracias a un proyecto postulado al Fondo Concursable de Arauco y Fundación AcercaRedes.

De esta manera, han pasado de la venta en verde de sus productos a la etapa final de darle valor agregado y la comercialización directa con el cliente final.

COLABORACIÓN

La colaboración de Arauco con las agrupaciones de recolectores de productos forestales no maderables data desde hace varios años en las regiones del Maule, Ñuble, Biobío y Los Ríos, donde la compañía está presente.

Sin embargo, el 2019 se formalizó esta relación con un programa de apoyo que en el Maule involucra a los comités de Molco, La Vega y Lagunillas, en la zona de Chanco; la Cooperativa La Orilla, en Empedrado; y Despertar Yerba Luna. El hito inicial fue la firma de convenio de acceso a predios con Arauco y luego, la realización de capacitaciones de sostenibilidad, seguridad y desarrollo organizacional.

Lilian Vallejo, encargada comunitaria de Medio Ambiente y Comunidades de Forestal Arauco, explicó que, “a raíz de la pandemia, este año se decidió reordenar el programa de apoyo y para darle continuidad se implementaron capacitaciones en modalidad de cápsulas digitales para llegar a todos los recolectores/as. Además, para complementar lo anterior, a las agrupaciones con problemas de accesibilidad a medios digitales, se les entregó material impreso y de manera presencial”.

Fundamentalmente, estas capacitaciones han sido sobre la elaboración de productos a partir de la recolección (mermelada de murta, encurtido de hongos y paté de hongos, entre otros), además de información de cómo mostrar sus productos en las redes sociales.

Asimismo, Lilian Vallejo indicó que se dio inicio a un plan piloto de talleres de cocina con productos del bosque, de la mano con el programa Despensa Silvestre impulsado por Fundación AcercaRedes y Arauco. En el Maule, Despertar Yerba Luna es el grupo que ha participado activamente en estos talleres donde interactúan virtualmente con un chef, aprendiendo nuevas preparaciones para aprovechar los mismos productos que recolectan entre pinos y árboles nativos.

“Fue fantástico cocinar con las colegas (recolectoras) de las otras regiones, porque con esta epidemia todo se está haciendo online”, dijo Nelva Alegría, revelando que están trabajando en la habilitación de un huerto demostrativo para atraer visitantes y, además, tienen el anhelo de contar con un puesto de venta a orillas de la ruta L-30 que une San Javier y Constitución.

Y es que los conductores que a diario transitan por este camino no imaginan que en la localidad de Sepultura -de unos 200 habitantes aproximadamente- hay un grupo que no ha bajado los brazos en medio de la pandemia y siguen colectando y deshidratando hierbas y hongos para luego vender productos naturales de calidad.