El silencioso trabajo de los brigadistas que combaten el fuego de noche

Corporativo
Publicado el 30-01-2018

En medio de la oscuridad y bajo condiciones adversas, más de 200 brigadistas se mantienen alerta para responder con eficiencia en el combate del fuego y evitar nuevas amenazas.

En medio de la oscuridad del bosque y mientras la mayoría de las personas descansa buscando el sueño reponedor, un grupo de hombres inicia su jornada laboral. Se trata del desconocido trabajo de las brigadas forestales nocturnas, quienes son parte de una desconocida estrategia de combate y extinción de siniestros implementada esta temporada por ARAUCO.

Las brigadas nocturnas están conformadas por 204 personas especialmente capacitadas para desarrollar labores de combate, contención y liquidación del fuego, en condiciones de baja visibilidad y sin apoyo de unidades aéreas.

Patricio Eyzaguirre, subgerente de Asuntos Públicos, de ARAUCO, explicó que estos equipos especializados cumplen una tarea esencial, ya que es en horas de la noche cuando la mayor humedad y bajo viento permiten tener una ventana para lograr el control de un incendio que no fue posible doblegar durante el día.

Cada brigada nocturna está conformada por ocho integrantes. Se movilizan en medio de la oscuridad y por caminos rurales en un carro de combate que reúne las condiciones para internarse en las zonas adversas con presencia de amenaza de fuego o hay incendios en curso.

En cada una de estas acciones el objetivo es uno: complementar las tareas de extinción que dejaron los brigadistas que trabajaron durante el día y avanzar cuando no es posible trabajar con otros recursos, como los aviones y helicópteros.

Esta novedosa estrategia de combate de incendios implementada también ha favorecido la integración de inmigrantes, ya que hay brigadas conformadas por ciudadanos haitianos, venezolanos, argentinos, entre otros.

Otros recursos nocturnos

En conjunto con estas brigadas, ARAUCO despliega una serie de otros recursos nocturnos, como las torres de vigilancia y cámaras de detección que operan las 24 horas, una central de despacho nocturno, máquinas en terreno, como skidder, entre otros. De esta forma, se dispone de recursos técnicos y logísticos, junto a un completo equipo de personas que trabajan para combatir incendios que partieron en el día y para el control inmediato de nuevos focos que se generan en la noche y que si no se atacaran de inmediato crecerían y podrían salir de control al día siguiente.

Más tecnología para atacar incendios

Durante las primeras semanas del periodo estival debutaron las acciones preventivas implementadas por ARAUCO que, además incluye el despliegue de 1.390 brigadistas divididos en 129 brigadas (116 terrestres y 13 helitransportadas). Además, se suman 96 carros especializados en combate del fuego que disponen de entre 2.700 y 8.000 litros de agua a alta presión con espuma retardante del fuego.

El trabajo en terreno es apoyado desde el aire por 14 helicópteros, entre ellos “Annie”, el más grande del mundo en su tipo, capaz de absorber 10 mil litros de agua en menos de un minuto y de realizar descargas de aguas en solo tres segundos. Además, esta temporada se incorporó un avión sky master 337, de coordinación y observación que se caracteriza por tener gran autonomía y contar con una cámara óptica termal, que transmite en directo a la Central. Esta aeronave se encuentra cerca de Quillón, en Ñuble.

El trabajo de observación en terreno es otra de las estrategias destacadas y que se constituyen en la primera señal de alerta ante una emergencia. Para ello, se dispone de personas especialmente capacitadas que realizan un trabajo de monitoreo por turno en cada una de las 125 torres ubicadas en los predios de ARAUCO, trabajo que requiere de 337 operadores y ocho supervisores, entre las que destacan cerca de 40 mujeres.

Esta tarea se complementa con un Sistema automatizado de detección de incendios para mejorar el ataque inicial, a partir de las imágenes registradas por una red de cámaras de detección de alta definición.

Estos dispositivos están instalados en los cerros para detectar de manera automática incendios forestales y operan con dos sistemas: FireHawk (sudafricano) y Firewatch (Alemán), con 15 dispositivos en total, que se integran a la red de 125 torres y 22 cámaras convencionales. Monitorear zonas de ocurrencia, mejorar efectividad de la detección, de despacho de recursos y la visibilidad del patrimonio es parte de los objetivos de este proyecto que incorpora tecnología de punta en la detección de incendios.